miércoles, julio 20, 2005

Primaveras, veranos, otoños e inviernos...boreal y austral

Creo no equivocarme demasiado al afirmar que generalmente "suponemos" un montón de cosas sobre nuestro entorno.
Ahora bien, la curiosidad, la necesidad o la obligación hacen que nos planteemos si ciertas creencias son ciertas o no.
Recordemos a Ortega y Gasset:
Aquí topamos con otro estrato de ideas que un hombre tiene. Pero ¡cuán diferente de todas aquellas que se le ocurren o que adopta! Estas "ideas" básicas que llamo "creencias" -ya se verá por qué- no surgen en tal día y hora dentro de nuestra vida, no arribamos a ellas por un acto particular de pensar, no son, en suma, pensamientos que tenemos, no son ocurrencias ni siquiera de aquella especie más elevada por su perfección lógica y que denominamos razonamientos. Todo lo contrario: esas ideas que son, de verdad, "creencias" constituyen el continente de nuestra vida y, por ello, no tienen el carácter de contenidos particulares dentro de ésta. Cabe decir que no son ideas que tenemos, sino ideas que somos. Más aún: precisamente porque son creencias radicalísimas se confunden para nosotros con la realidad misma -son nuestro mundo y nuestro ser-, pierden, por tanto, el carácter de ideas, de pensamientos nuestros que podían muy bien no habérsenos ocurrido.

Cuando se ha caído en la cuenta de la diferencia existente entre esos dos estratos de ideas aparece, sin más, claro el diferente papel que juega en nuestra vida. Y, por lo pronto, la enorme diferencia de rango funcional. De las ideas-ocurrencias -y conste que incluyo en ellas las verdades más rigorosas de la ciencia- podemos decir que las producimos, las sostenemos, las discutimos, las propagamos, combatimos en su pro y hasta somos capaces de morir por ellas. Lo que no podemos es ... vivir de ellas. Son obra nuestra y, por lo mismo, suponen ya nuestra vida, la cual se asienta en ideas-creencias que no producimos nosotros, que, en general, ni siquiera nos formulamos y que, claro está, no discutimos ni propagamos ni sostenemos. Con las creencias propiamente no hacemos nada, sino que simplemente estamos en ellas. Precisamente lo que no nos pasa jamás- si hablamos cuidadosamente- con nuestras ocurrencias. El lenguaje vulgar ha inventado certeramente la expresión "estar en la creencia". En efecto, en la creencia se está, y la ocurrencia se tiene y se sostiene. Pero la creencia es quien nos tiene y sostiene a nosotros.

Veamos un ejemplo.
Felix me crea la siguiente "inquietud":
Ahora mismo en España es verano, hace calor. En Argentina, hemisferio Sur, hace frío. Pero en Argentina ¿se llama verano por ser agosto (como aquí) o es invierno (por hacer frío)?

Aposté por la segunda, pero reconozco que no tenía la certeza absoluta...

Como es habitual la Wikipedia tiene la respuesta.
¿Qué causa las estaciones? Seguro que mucho gente piensa que nuestra proximidad al Sol. Parece evidente ¿no? Pues no. Sólo es una creencia...
La sucesión de las estaciones no se debe como podría creerse, al hecho de que en su movimiento elíptico la Tierra se aleja y acerca al Sol, lo cual aunque influye solo causa efectos secundarios. La causa principal es la inclinación del eje de giro del globo terrestre . Este eje se halla siempre orientado en la misma dirección (salvo fenómeno de la ‘’’precesión’’’) y por tanto los hemisferios boreal y austral son desigualmente iluminadas por el sol. Cada 6 meses la situación se invierte. Si el eje de la Tierra no estuviese inclinado respecto a la Eclíptica , el Sol se hallaría todo el año sobre el ecuador; culminaría todos los días del año a la misma altura sobre el horizonte, que seria igual a la misma latitud N y S, y tanto menor cuanto mayor fuese la latitud h=90-lat . En suma no habría estaciones.
Por cierto,
  • Boreal viene del latín boreālisy este del gr. βορέας: Viento procedente del norte
  • Austral, del latín austrālis, perteneciente o relativo al sur.
Interesantísima me ha parecido la explicación de la duración de las estaciones.
Por la 2° ley de Kepler la velocidad areolar de la Tierra en su giro alrededor del sol es constante luego áreas mas grandes significa que las correspondientes estaciones tienen mayor duración. Esta es la causa de que las estaciones tengan duración diferente:
PRIMAVERA Boreal= OTOÑO Austral 92 Días 20 Horas
VERANO Boreal= INVIERNO Austral 93 Días 15 Horas
OTOÑO BOREAL= PRIMAVERA Austral 89 Días 19 Horas
INVIERNO Boreal= VERANO Austral 89 Días 0 Horas

Por consiguiente el hemisferio boreal se beneficia de una mayor duración de la insolación en primavera y verano. Este fenómeno se encuentra parcialmente compensado por el hecho de que la Tierra alcanza su máximo acercamiento al sol el 3 o 4 Enero cuando el hemisferio sur es verano . En definitiva el hemisferio norte recibe un 7% de insolación mas que el sur gozando aunque en escasa proporción de inviernos menos fríos y veranos menos calurosos que el Sur. La situación esta también compensada por otro hecho no astronómico , los mares mas abundantes en el Sur que en el Norte acumulan calorías durante el verano y las ceden durante el invierno por intermedio de la atmósfera, gracias a ellos los inviernos son menos crudos y los veranos menos tórridos.


Por si no recuerdan las leyes de Keppler, aquí va un enlace recordatorio.

Además queda claro que nuestro VERANO (el Boreal) corresponde al INVIERNO Austral...

Ya tengo una creencia menos. Gracias, Felix.


3 comentarios:

Edison dijo...

Muito interessante o seu blog. Parabéns pelo conteúdo e pela leveza!
www.cronopolitano.blogspot.com

Anónimo dijo...

pero no has respondido a la pregunta¡¡¡ y era ... por si no lo recuerdas ¿como lo llaman?

Anónimo dijo...

pero no has respondido a la pregunta¡¡¡ y era ... por si no lo recuerdas ¿como lo llaman?